El 70% de la producción citrícola en jaque por la sequía

La cadena de la producción de cítricos – que además de los cultivos incluye el empaque, el procesamiento y la exportación de la fruta y subproductos – es una de las principales de la provincia. La escasez de lluvia y las altas temperaturas amenazan la cosecha del 2018.

 

“Hay poco que se pueda hacer ahora y el impacto es muy extendido en todo el departamento”, describió Fabio Calgaro, referente de la  Cooperativa Exportadora Citrícola de Corrientes (COPECICOR), ubicada en Mocoretá.

En todo departamento de Monte Caseros, así como en parte de Curuzú Cuatiá y la vecina provincia de Entre Ríos el sector citrícola atraviesa uno de los golpes más duros en materia climática de los últimos años.

En el momento donde toda la producción de fruta está en los árboles y madurándose para la cosecha temprana (entre marzo y abril), la escasez de lluvias y los calores extremos – que incluso propician riesgos altos de incendio en la región – amenaza al menos a un 70% de los productores dedicados al cultivo.

“El panorama es complicado porque en la región el perfil de productores de chico a mediano, con unas 40 a 50 hectáreas cultivadas, donde la mayoría tiene entre 25 a 30 plantas de citrus combinadas con algo de ganadería”, describió Calgaro.

“Muchos de esos pequeños productores no pudieron acceder a programas de financiación para implementar fertirriego y otros están ubicados en zonas donde no hay acceso a la energía para poder aplicarlo. Así, el 70% de los productores está muy comprometido”, explicó.

“Estamos en problemas graves, porque la producción en citricultura arranca en marzo con las variedades más tempranas y no tenemos ni tamaño de frutas ni hojas en las plantas” detalló.

El mismo panorama se refleja en la mayor parte del departamento, que concentra en total a unos 600 productores citrícolas.

El golpe climático asociado a la sequía llega en un momento donde el sector apuntaba a recuperar competitividad, y luego de una nueva participación de los principales jugadores de la cadena en la tradicional feria Fruit Logística. “Veníamos con proyectos de exportación, nos había ido muy bien. Desde 2007 nunca dejamos de exportar y ahora abrimos nuevos mercados en países del sudoeste asiático como Filipinas e Indonesia. Pero hicimos ver a los clientes que poder proveer dependerá de los  factores climáticos y de la economía del país”, sostuvo Calgaro.

 Ahora, con la mirada puesta en el pronóstico climático para marzo, esperan salvar algunas variedades que tienen sus ciclos más tarde, inclusive hasta julio. Pero la preocupación se extiende también hacia otros sectores de la cadena productiva. Solo en Mocoretá, donde se ubica Copecicor, existen unas 80 plantas de empaque, y otras varia decenas en Monte Caseros,  y representan una fuente laboral de las cuales viven más de 20 familias en cada una.

“Tenemos que tratar de aguantar, y tomar conciencia de que la herramienta que tenemos es el riego. Buscaremos que los programas para financiar fertirriego puedan estirar un poco los plazos, de manera que productores chicos puedan acceder de ahora en adelante”, evaluó Calgaro al final.

 

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