El capitán Enrique Balbi, vocero de la Armada, leyó la "gacetilla de prensa número 50", en la que dio cuenta de la finalización del caso SAR (Search and rescue, por sus siglas en inglés) para pasar a fase de búsqueda. Según explicó, el SAR tiene como objetivo "el salvamento de personas, con el fin de preservar la vida humana", algo que finalmente fue descartado.

Después de haber recorrido un millón de millas náuticas y tras analizar esa área a una profundidad de 300 metros sin resultados positivos, sumado al hecho de que la última comunicación de la tripulación fue hace dos semanas, la Armada tomó esta decisión de cambiar el protocolo de búsqueda y rescate por sólo búsqueda del navío. Sin embargo, si la embarcación está a más de 500 metros de profundidad se darán por finalizadas todas las operaciones.

 

De esta manera, los tripulantes ya no serán buscados con vida. Esto fue resuelto por el contralmirante Luis Enrique López Mazzeo, el militar a cargo de la base naval de Mar del Plata, quien fuera el que emitió el último comunicado conocido sobre el problema en las baterías que sufrió el ARA San Juan.

Balbi explicó que "no se encontró evidencia alguna de naufragio en las áreas exploradas ni se obtuvo contacto con el submarino ni con sus balsas".

En las últimas horas había llamado la atención que varios de los buques que participaban de las tareas en el Golfo San Jorge retornaban a Comodoro Rivadavia. Entre ellos el Atlantis, de los Estados Unidos, el Sophie Siem, de Noruega y el Didi-K, de Uruguay.

López Mazzeo, a cargo del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (CEOAA), firmará un nuevo comunicado avisando a los 18 países que participaron de los rastrillajes del cambio de modalidad de los operativos.

 

A partir de ahora concluye el convenio internacional que estaba vigente mientras se buscaba a los tripulantes con vida, por lo que las naciones que venían colaborando con la Argentina decidirán si continúan participando de las tareas para intentar rescatar los restos del ARA San Juan. Según supo este medio, la Armada norteamericana regresará a los Estados Unidos.

El ARA San Juan estaba siendo buscado desde el 15 de noviembre, cuando a las 7.30 de la mañana se registró a última comunicación del navío con la base naval desde la altura del golfo San Jorge, a unos 432 kilómetros de la costa. Tres horas después, la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE), registró una "señal inusual cerca de la última posición conocida" del "ARA San Juan". El ruido detectado por el organismo fue similar al captado por Estados Unidos, que registró una "anomalía hidroacústica" en el mismo lugar en el que se comunicó por última vez el submarino.

El 16 y 17 de noviembre se activó el operativo de búsqueda con dos naves de superficie de la Armada Argentina equipadas con sonar y dos aviones, primero, y luego se sumó la colaboración con apoyo logístico deChile, Brasil, Perú, Estados Unidos y Gran Bretaña.

El sábado 18 de noviembre se detectaron siete intentos de llamados satelitales, pero cuando fueron analizados se descartó que fueran del submarino. Ese día también se sumaron a la búsqueda diez naves de la Armada, ocho aviones y un satélite de los países que brindaban su colaboración: Estados Unidos, Reino Unido, Chile, Brasil, Francia, Italia.

El domingo 19 se sumó a la búsqueda un minisubmarino de la Armada de los Estados Unidos, mientras que al día siguiente una sonda captó "un ruido" a 200 metros de profundidad y a unos 360 kilómetros de la Península Valdés, pero horas más tarde se confirmó que no salió del submarino. También se encontró una balsa vacía en el mar y se divisaron bengalas cerca del lugar de la búsqueda, pero luego se confirmó que tampoco correspondían al "Ara San Juan".

Al día siguiente, el 21 de noviembre, dos buques del Escuadrón de Rescate Submarino de la US Navy partieron desde Comodoro Rivadavia para sumarse a los operativos.
Una novedad significativa se registró el 23 de noviembre, cuando el embajador en Austria, Rafael Grossi, envió al Gobierno argentino el informe realizado por el organismo de Viena que detectó "un evento anómalo, corto, violento, singular y no nuclear, coincidente con una explosión", tal como lo describió el vocero de la Armada, Enrique Balbi,en conferencia de prensa.

El viernes pasado (24 de noviembre), llegó desde Rusia a Comodoro Rivadavia el avión más grande del mundo, el "Antonov", con un grupo de rescate y un sumergible teledirigido para sumarse al operativo. Ese mismo día, el presidente Mauricio Macri dijo que se realizará una investigación "seria y profunda" para saber qué pasó.

Al día siguiente, al cumplirse 10 días de la última comunicación, desde el operativo de búsqueda descartaron que el submarino se encontrara en la superficie. Sin embargo, al otro día (26 de noviembre) zarpó desde el puerto de Comodoro Rivadavia el buque de bandera noruega, el Sophie Siem, con el minisubmarino de estadounidense del Escuadrón de Rescate de Submarinos.

El 27 de noviembre circuló en las redes sociales un presunto parte informativo de la Armada en el que se daba aviso del hallazgo del submarino por parte de equipos estadounidenses a más de mil metros de profundidad, pero luego esa versión fue desmentida por fuentes oficiales.

Al otro día (28 de noviembre), se redujo la zona de búsqueda del navío a unos 40 kilómetros de radio, luego de recibir nuevos datos de distintos organismos internacionales que determinaron un área que representa una superficie de "20 veces la Capital Federal".

Finalmente, ayer (29 de noviembre) la Armada informó que se barrió el 68% del área de búsqueda, sin resultados. Además, un grupo de ocho familiares pidió ser querellante en la causa que se sigue en Caleta Olivia,al tiempo que el Gobierno y la jueza Yañez llegaron a un acuerdo para que la magistrada acceda a la información de la Armada que no es "secreto militar".

Este jueves, la Armada confirmó que terminó la búsqueda de los tripulantes del submarino, y el operativo continuará con el objetivo de dar con el ARA San Juan.