Almafuerte demostró en Misiones por qué es la banda más federal del heavy nacional

El grupo liderado por Ricardo Iorio reunió, en la provincia de la tierra colorada, a sus seguidores de toda la región. Celebraron 20 años de carrera a puro metal, con un repaso por sus canciones más emblemáticas.

“Que 20 años no es nada”, reza aquel viejo tango del inolvidable Carlos Gardel. Para el grupo Almafuerte haber llegado a las dos décadas ininterrumpidas de puro heavy metal argentino significa mucho y por ello todos los shows que realizan este año son sinónimo de evolución musical, unión, fiesta y triunfo.
Es así que el domingo último, el grupo más representativo del rock pesado nacional arribó a la capital de Misiones y en las instalaciones del Club Atlético Posadas brindó un gran espectáculo de casi dos horas, ante unos 2.500 fanáticos de toda la región (salieron micros y combis de Corrientes, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Paraguay) que literalmente “coparon” la cancha de fútbol y las gradas del estadio.
La velada rockera inició temprano con las actuaciones de los grupos Vórtice (de Puerto Libertad), Steinkrug (de Asunción, Paraguay) y Sólido Metal (de Posadas), cada uno con sus características y matices propios pero sin desentonar con el contexto general de rock duro que imperaba en el cálido atardecer misionero.
Se hizo la noche y la ansiedad de los fervorosos seguidores de Almafuerte se hacía sentir con los ya clásicos cánticos que tenían a un solo destinatario. “Iorio es lo más grande del heavy nacional”, “vinimos a ver a Iorio y Iorio dónde está”, repetían una y otra vez.
La fría cerveza y algún que otro choripán amortiguaron la espera, mientras miraban de reojo al escenario en el que los plomos y asistentes ajustaban todos los detalles instrumentales, lumínicos y de sonido.
Minutos antes de las 22 aparecieron en escena Bin Valencia (batería), Beto Ceriotti (bajo), Claudio “Tano” Marciello (guitarra) y por último el hombre de la cresta: Ricardo Iorio. Sonriente y de buen humor el metalero de la voz grave agradeció la presencia del público y contó: “Pensar que la primera vez que vinimos acá había sólo 16 personas, muchos eran niños y hoy ya son hombres profesionales”.
Sin más preludio, la banda puso primera con “Trillando la fina”, tema que le da nombre al, hasta ahora, último disco del grupo. Siguieron luego: “Patria al hombro”, “El Visitante”, “Ruta 76″, “Triunfo”, “Con rumbo al abra”, “Mi credo”, “Yo traigo la semilla”, “Pensando en llegar”, “La Máquina de picar carne” y “Glifosateando”, se sucedieron como golpes de un martillo neumático, calentaron el ambiente (más de lo que ya estaba) para el delirio del público que cantó todas las canciones hasta la disfonía.
Ante cada interpretación, un efusivo Iorio desandaba su ya conocida veta humorística y la mechaba con algunas reflexiones y ciertos “palos” para el “Che” Guevara, Chaqueño Palavecino, Airbag y otros personajes a quienes, regularmente, nombra con sorna o cierto enojo en cada una de sus performances.
Tras el vendaval de clásicos, la velocidad menguó al momento en el que todos los músicos abandonaron el escenario y dejaron solo al Tano Marciello para que con su guitarra electroacústica interprete temas como: “Caballo negro” y dos de Hermética: “Cuando duerme la ciudad” y “Olvídalo y volverá por más”.
Iorio, Valencia y Ceriotti volvieron al escenario para encarar la parte final del show y “arrimarse a la tranquera”, como gusta decir el histórico cantante. “Es una noche hermosa y estoy muy feliz de compartirla con ustedes que se vinieron de toda la región para ver este grupo de hombres surgidos de familias obreras”, sentenció Iorio y la banda volvió a la carga con “Pa’l recuerdo”, “Si me ves volver”, “Toro y Pampa”, “Almafuerte” y la última fue “A vos amigo”.
“Es lindo ver que uno, siendo un hombre grande ya, puede vivir sus sueños”, dijo un emocionado Iorio, mientras los músicos cumplían con el ritual de regalar púas y palillos a los fanáticos. La banda abrazada reconoció el multitudinario acompañamiento y se retiró con la misión cumplida.

Fuente: Diario Época

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